viernes, 23 de mayo de 2008

Arkegrama y lingüística, vocalizaciones, canto de armónicos, musicoterapia

Podríamos intentar extrapolar estas aplicaciones a campos como la gramática, según el siguiente modelo

O de la lingüística: la cuestión de la dinámica de los sonidos según su distribución en el Arkegrama nos llevaría a muy interesante consideraciones. Para ver esta distribución sigue los siguientes enlaces: el jaina: el orden de las letras y relaciona con el diagrama de números.

De los sonidos articulados (vocales y consonantes) ya hablamos en anteriores temas y de su relación con el llamado lenguaje natural y las onomatopeyas. No es casual que en el Arkegrama los sonidos fuertes se sitúen al sur, así como los graves y profundos, guturales, al norte. Esto dice mucho a favor de la no arbitrariedad del modelo. Su lógica interna obedece a la simbología del paisaje ya estudiada. El Arkegrama nos permite entender el significado profundo de las vocales y consonantes en un sistema completo y orientado. Evidentemente a partir de esta ordenación se entiende y puede aplicarse con mayor rigor la vocalización y el canto de armónicos, y su uso en musicoterapia, y nos permite comprender las lalias, melopeas, recitaciones, aliteraciones, tal y como se presentan en las músicas étnicas: quejíos y lalias del flamenco, canto difónico mogol, acorde de una voz de los monjes tibetanos, variaciones en el canto sufí y en el canto gregoriano, etc. Los modelos para la vocalización o canto de armónicos que hoy se usan, aparte de utilizar sólo vocales, son bastante rudimentarios y poco consistentes, utilizando sólo algunos de los sonidos articulados posibles. Por ejemplo los modelos de relación sonidos vocálicos y chakras de Randall McClellan, o de Kay Gardner o de Meter Michael Hamel o Jonathan Goldman (todos pueden encontrarse en el libro Sonidos que sanan de este último autor).

El modelo que yo propongo incluye todos los sonidos articulados que es capaz de emitir la voz humana, ordenados en un esquema que incluye niveles y sectores y relacionado con números, colores, notas musicales, mitos relacionados de distintas culturas, símbolos primordiales y arquetipos.

Sobre la estructura numérica ya dijimos algo en el anterior capítulo. Con relación a la ordenación en el Arkegrama de las notas musicales y de los colores se me excusará el no tratarla, ya que es un tema complejo y que precisaría un libro para abordarlo con cierto rigor y profundidad. Digamos simplemente que el Arkegrama ofrece un modelo adecuado para dicha ordenación y relación entre sonidos y colores, si bien, depende en gran medida de los criterios que adoptemos. El sistema de afinación universal actual no ha sido el único utilizado en la historia de la música. Hay aquí muchas cuestiones no resueltas: ¿En qué nota se debe comenzar la escala, es decir, qué criterio se adopta para la asignación de la nota fundamental? ¿Cómo se representa gráficamente la sucesión de frecuencias de las notas para que se correspondan de manera adecuada con colores, lugares del paisaje, símbolos y formas? Cada cultura utilizó su propio criterio y si pueden obtenerse generalidades (como hace Marius Schneider en su libro El origen musical de los animales-símbolos en la mitología y la escultura antiguas) habrá que observar al mismo tiempo las grandes diferencias entre unos sistemas y otros, así como sus coincidencias.

Con respecto a los colores estos problemas se complican mucho más al no haber una división tan clara entre unos colores y otros.

No obstante, sí es posible, utilizando el Arkegrama, obtener cierto consenso en base a unos criterios, que sin ser absolutos ni definitivos, sirvan para generar un acuerdo básico. El Arkegrama puede servir como modelo unificador.


Para ampliar puede verse en El jaina:

Respecto al orden de las letras