miércoles, 21 de mayo de 2008

Arkegrama como modelo para la organización del pensamiento: el arte de la memoria.

El Arkegrama puede usarse como arte de la memoria, entendido no sólo como arte mnemónico sino como un método para la organización de los contenidos de la conciencia, para la organización del pensamiento y todos sus productos derivados (realidades virtuales, procesos de aprendizaje, etc.). Teniendo en cuenta que el pensamiento es memoria y que cuando termina el pensamiento empieza la creación (Krishnamurti), puede ayudarnos a comprender y limitar el pensamiento y favorecer el despertar de la creatividad.

El arte de la memoria puede sernos útil no tanto para recordar sino para organizar nuestras ideas, indagaciones, investigaciones…En la antigüedad y en el renacimiento era un arte de la totalidad, de la relación entre las partes, la división y relación entre niveles... en un modelo del mundo global.

Según el antiguo arte de la memoria el recuerdo depende de la relación entre lugares (loci) e imágenes o imágenes en lugares, construidos mentalmente. Pero si la memoria es holográfica (Pribram) y se almacena en todo el cerebro, cómo construir según esta concepción un palacio de la memoria.

El Arkegrama tiene lugares e imágenes según el antiguo arte. Ahora bien en todos está presente la mónada primordial y esta está compuesta de agua (17, la estrella) y fuego (19, sol) central, es decir, las dos energías básicas y los cuatro elementos. Todos los loci (lugares, nodos, arcanos, arquetipos primordiales) comparten, pues, el mismo agua unida al mismo fuego (coincidentia oppositorum), que se concretan de distinta manera en cada uno, según su lugar. Y según su lugar así su imagen. La imagen es resultado de su relación con cada una de las demás y con relación al todo. La estructura en sí está vacía. Lo que le confiere imagen-contenido es el lugar y la relación de unos lugares con otros. El significado de los lugares depende del movimiento solar (energía de acción o atención sin contenido que mueve el sistema mental y psíquico) en relación al horizonte: lo que confiere concreción a la mónada universal primordial. Lo que cambia en cada uno de los loci es su energía de acción (19) resultante de la interrelación de sus elementos. Todos comparten el mismo agua primordial (17).

Cada uno de los loci en particular está contenido en estructuras mayores de estos. Por lo que es preciso considerar, más que cada uno de ellos por separado, sus relaciones.


Mónada primordial

17- imagen: agua

19- imagen: fuego, luz

Los cuatro elementos:

fuego: acción-percepción-creación

agua: imagen, afecto

aire: proporción, razón, relación

tierra: materia, substancia, contenido, memoria

Cada uno de los loci se concretará por su posición en la estructura total que está contenida ya en esta mónada primordial. Luego, estará compuesta y conformada por su posición, lo cual estará reflejado en la composición de sus elementos.

Cada locus-arcano es un lugar con cinco momentos: una relación entre espacio y tiempo.


Si la estructura total se refiere al año, cada locus-arcano se refiere a cinco días: cada elemento más el centro.

1-fuego

2-agua

3-tierra

4-aire

5-éter.

En el Templo de la Memoria puede representarse cada locus-arcano como un espacio circular, una habitación, donde hay cinco altares con un objeto-imagen cada uno. Esta habitación está conectada con la mónada primordial en cuanto es reflejo suyo. Su concreción depende del lugar correspondiente en la estructura total. Los loci situados en el centro (pirámide central de números) corresponden a 17, los situados a continuación (los números 7-8-9-10 y las figuras) corresponden a 19, y los situados en la periferia (mayores) a los cuatro elementos según sector. Esto determina la posición del observador dentro del espacio circular del arcano-habitación. Ejemplos: en 6 (Los enamorados) se observa desde el elemento aire, en 2 de oros desde el centro, en 10 desde el elemento tierra. Los objetos de cada uno de los altares son similares a los de la mónada primordial, aunque distintos.

Todo esto nos lleva a una estructura de tipo holográfico y, por tanto, coherente con el modelo de Pribram-Bohm.