miércoles, 16 de abril de 2008

Descripción del Arkegrama 2

Dijimos en http://arkegrama.blogspot.com/2008/03/simbolismo-del-paisaje-y-del-tiempo.html

La cosmogonía da cuenta del tiempo –división del huevo cósmico. La cosmología, el orden final, espacial, contiene las huellas de la cosmogonía. El espacio, el paisaje, contiene al tiempo. El simbolismo del paisaje da cuenta de esa relación entre tiempo (cosmogonía) y espacio (cosmología). Con arreglo a esto puede estudiarse el simbolismo de las formas en correspondencia con el simbolismo del paisaje arquetípico.

El Arkegrama es el modelo de una cosmovisión basada, como las cosmovisiones originarias, en una visión primaria del mundo. Es decir, en una visión fundamentada en la observación de las estructuras y procesos naturales. Mantiene que observando los fenómenos naturales de manera holística conocemos su estructura y proceso energéticos básicos o arquetípicos (esenciales) y podemos generalizarlos en el hombre, tanto en lo físico, como en lo mental, en lo psicológico, en lo espiritual. Es pues:

-naturalista: deduce la estructura y dinámica global de la energía, según una visión primaria del mundo, a partir de la observación de los movimientos de los astros en el cielo con relación a la tierra y de la relación de estos con los ritmos biológicos, ciclos atmosféricos y otros fenómenos naturales, cambios en la vegetación, etc. Es por tanto una cosmovisión

-ecológica: según la cual los ciclos naturales y, en general, los biológicos están sincronizados con los ciclos cósmicos y el hombre con su entorno.

-holística: ya que se refiere a la totalidad.

-transcultural: lo que significa que todos los modelos del mundo tienen un mismo referente natural. Transforma por ello el diálogo intercultural, de las diferencias, en un diálogo de las semejanzas, es decir, transcultural, dando prioridad a los significados de las estructuras implícitas sobre las manifestadas, o explícitas.

-analógica: ya que infiere, deduce realidad, o extrae consecuencias en base a la ley de las correspondencias: lo de abajo es semejante a lo de arriba, el macrocosmos al microcosmos, lo de fuera a lo dentro…

-monista: por lo que reduce la multiplicidad de sustancias, seres, procesos y estructuras a un solo principio que contiene, los explica todos.


La cosmovisión originaria, común a todos los pueblos antiguos (hay similitudes y diferencias entre las distintas culturas de los pueblos originarios, pero todas parecen reflejar una misma cosmovisión), consta de los siguientes elementos:

Cielo:

-Aguas superiores más allá de lo visible.

-Polo celeste: eje alrededor del cual gira el universo, fuente de donde manan las aguas superiores.

-Río celeste o Vía Láctea por donde circulan las aguas superiores en su descenso a la

Tierra.

-Estrellas, agrupadas en constelaciones, que forman figuras (animales, dioses y héroes mitológicos) claramente identificables y que sirven para medir los ciclos temporales.

-Eclíptica: banda por donde circula el sol, la luna y los planetas (las energía o dioses) dividida en doce sectores.

Tierra:

-Montañas: por donde descienden y se manifiestan las aguas celestes en aguas terrestres (ríos). En el paisaje primordial se sitúan al sur. Elemento fuego.

-Valles: ejes del territorio por donde circulan las aguas.

-Lago: donde se estanca el agua. Elemento agua, se sitúa al norte.

-Oriente: por donde salen astros y estrellas. Emanación/ estructuración. Elemento aire, cielo.

-Poniente: donde se ponen astros y estrellas. Manifestación. Elemento tierra, ciudad, templo.

La tierra se estructura simbólicamente a imagen del cielo dando lugar a un paisaje ritual-sagrado.


Este orden natural tiene su correspondencia en el hombre a través de una serie de símbolos que cada cultura ha utilizado de manera diferente aunque similar:

Las aguas celestes representan la energía yin primordial, el alma del mundo y la fuente de toda creación. Con el sol (energía yang o chi) forma la materia prima o piedra filosofal, panacea u oro filosófico, de los alquimistas, que la llamaron veneno, azogue (argentum vivum), aqua permanens, dragón, serpiente, el arjé de los primeros filósofos griegos.

Las aguas terrestres son la materialización de las aguas celestes: la energía psíquica (la libido de Freud y Jung).

El día es la vigilia, la atención, la percepción alerta, la acción, la creación, el consciente. Se representa por el sol.

La noche es el sueño, la inatención, la no percepción, la disolución, la imaginación, el sentimiento, el inconsciente. Se representa por la luna.

Los procesos de transmutación y renovación en la naturaleza tienen su paralelo en los procesos humanos físicos y psíquicos, mentales y espirituales:

-diario: día/noche: acción/descanso: consciente/inconsciente/ construcción/disolución/.

-anual: estaciones, determinadas por solsticios y equinoccios, se corresponde con los biorritmos humanos: creación-estructuración-materialización-disolución-renovación.

-sincronización sol/luna: periodo Saros, se refiere a un proceso semejante al anual pero que implica al dios y a la diosa, los principios solar y lunar, por lo que estuvo en la antigüedad relacionado con la sustitución de Rey Sagrado.


Estos procesos se marcaban por los ortos y ocasos del sol y de la luna, de los planetas (sobre todo Venus) y de algunas estrellas y constelaciones significativas como la constelación de Orión, Sirio, las Pléyades, etc. De esta visión naturalista se pasa sin cambio de paradigma a la alquimia.

La alquimia utiliza muchos de estos símbolos para describir el Opus (Obra), que además de ser un trabajo con los elementos químicos implica un trabajo psíquico. Tal y como dice Jung en su obra Psicología y alquimia: En el “OPUS” alquímico se trata principalmente no sólo de experimentos químicos sino además de procesos psíquicos que se expresan en un lengua pseudoquímico.” Por que, al fin:

“el oro buscado no es, como lo creen los tontos, el oro común (aurum vulgi), sino el oro filosófico o la maravillosa piedra, el lapis invisibilitatis (piedra de la invisibilidad), o el lapis aethereus (la piedra etérea), o bien, por fin, el inconcebible Rebis hermafrodita”

Julius Evola dice al respecto:

“La constitución espiritual del hombre en los siglos de cultura premoderna era tal que toda percepción física tenía al propio tiempo un componente psíquico que la animaba y agregaba así a su desnuda imagen un significado y un tono emotivo especial y potente. Y es así como la antigua física era al mismo tiempo una teología y una psicología trascendental, en virtud de los relampagueos que desde debajo de la materia de los sentidos corpóreos provenían de las esencias metafísicas. La ciencia natural era simultáneamente una ciencia espiritual, y los muchos sentidos de los símbolos abrazaban los varios aspectos de un conocimiento único.”

Véase también:

http://eljaina.wordpress.com/category/sistemas-de-correspondencias/


Recordemos el gráfico del Arkegrama expuesto en el anterior tema:







En el siguiente enlace podemos comprobar la relación que tiene con otros diagramas de diferentes tradiciones y culturas.


En el Arkegrama se representan dos movimientos (los hemos visto en Simbolismo de paisaje y del tiempo):

-el de creación-emanación (ondas de dentro a fuera, del centro a la periferia) o su inverso: de disolución. Es un movimiento que se produce de momento en momento, como totalidades que implican totalidades, de manera simultánea, sin fragmentación. David Bohm lo llama holomovimiento. Sólo es percibido en estados de conciencia no ordinarios: intuición, revelación o “efecto eureka”, estado de creatividad, trances diversos inducidos o no, ensoñación, relajación-estados sofrónicos, visión, éxtasis, atención sin objeto, percepción alerta, iluminación-nirvana-satori, experiencias cercanas a la muerte, etc.

-el cíclico: movimiento sucesivo, lineal, por la periferia, en torno al centro. Cada uno de sus momentos es parte de un ciclo completo. Es lo que entendemos como tiempo en nuestro estado ordinario de conciencia. Se manifiesta como un movimiento en espiral más que en línea recta. Fragmenta la percepción de la realidad.


Proceso completo de emanación/creación – estructuración – manifestación – disolución/destrucción.



El anterior esquema representa el pulso creador que emanan del centro o fuente y que da origen a sucesivas ondas, simultáneas entre sí una vez completado el proceso.

Representa las fases del proceso básico de la energía

-que nace

-que adquiere forma

-que se materializa

-que se destruye

Los procesos cíclicos de la energía son en realidad espirales tal y como vimos y representamos en el tema Simbolismo de las formas, que dan lugar a los laberintos.

También podemos representarlo en un esquema cuaternario:

El Arkegrama es un modelo basado en las cosmovisiones originarias que nos enseña a pensar-actuar de manera holística, es decir, teniendo en consideración los cuatro aspectos (según los cuatro elementos clásicos) del ser-pensar-actuar (los tres niveles del Árbol Cósmico).





Puede, pues, ayudarnos a conocernos y orientar nuestras acciones teniendo en cuenta la totalidad de lo que somos, en correspondencia con nuestra estructura y procesos mentales y psíquicos profundos. Puede ayudarnos a orientarnos y situarnos psíquicamente en relación con la totalidad, a proyectar y ejecutar nuestras ideas, a organizar nuestros pensamientos y conocimientos, a programar el aprendizaje y poner en práctica proyectos pedagógicos, a desarrollar nuestra actividad-creatividad en la medida en que percibimos-pensamos-sentimos-actuamos de manera completa-global, entendiendo la relación profunda del hombre y su entorno con relación a los ciclos cósmicos y la estructura y proceso básicos de la energía, a conocer-dirigir nuestra energía de manera saludable, como diagrama orientador para terapias con las formas, la música, el color y el movimiento, músicoterapia, cromoterapia, danzaterapia, Tai-chi, etc… … puede, así mismo, ayudarnos a conocer las cosmovisiones originarias, sus mitologías, su simbología oculta, y, por fin, a orientar viajes iniciáticos de acceso a estados no ordinarios de conciencia (acceso a la Fuente). Lo veremos con más detalle en siguiente tema.

Estructura numérico –simbólica del Arkegrama

“Los números son las fuentes de la forma y de la energía en el mundo. Son dinámicos y activos incluso entre ellos… casi humanos en su capacidad de influencia mutua.” Teón de Esmirna

“Todos nuestros órganos sensoriales funcionan en respuesta a las diferencias geométricas o proporcionales –y no cuantitativas – inherentes a los estímulos que reciben (....) Nuestras distintas facultades perceptivas, tales como la vista, el oído, el tacto y el olfato, son pues el resultado de distintas reducciones proporcionadas de un vasto espectro de frecuencias vibratorias.” Robert Lawlor.

“Para ver, oír, oler, gustar, el cerebro ejecuta cálculos complejos con las frecuencias de los datos que recibe. Estos procesos matemáticos apenas tienen relación de sentido común con el mundo real tal y como lo percibimos.” Marilyn Ferguson.

“La consideración del trabajo conjunto del orden y de la medida en contextos cada vez más amplios y más complejos, nos lleva a la noción de estructura. Como indica su raíz latina struere, el significado esencial de la noción de estructura es construir, crecer, evolucionar.” David Bohm, La totalidad y el orden implicado.


Sobre el paradigma holográfico

Karl Pribram, neurofisiólogo investigador del cerebro, propone la teoría holográfica del cerebro según la cual la memoria está repartida por todo el cerebro como la información está contenida en cada parte de un holograma, es decir, afirma que la estructura profunda del cerebro es holográfica.

“Un cuerpo impresionante de investigación efectuada en muchos laboratorios ha demostrado que las estructuras del cerebro ven, oyen, gustan, huelen y sienten mediante un sofisticado análisis matemático de las frecuencias temporales y/o espaciales. Una de las propiedades misteriosas del holograma y del cerebro estriba en la distribución de información a través del sistema, con cada fragmento codificado para producir la información del todo.” Esto coincide con la teoría holográfica propuesta por el físico David Bohm, según la cual el universo se parece a un holograma, “un campo de frecuencias y potencialidades subyacente a la ilusión de concreción”.

El filósofo del siglo XVIII Leibniz describió un sistema de “mónadas” que coincidía sorprendentemente con el nuevo paradigma, según Pribram. Las mónadas son unidades que incorporan la información del todo.

La teoría de las implicaciones afecta a todos los aspectos de la vida humana:

-el aprendizaje

-la salud

-la psicoterapia

-la religión

-la filosofía

-las artes y la creatividad

Citas tomadas del número especial actualizado de The Brain Mind Bulletin en el libro El paradigma holográfico.

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El Arkegrama es un modelo del mundo que puede explicarse por la Monadología de Leibniz, el paradigma holográfico de Karl Pribram y David Bohm, la teoría de la Causación Formativa o de los Campos Mórficos de Sheldrake y la Teoría de Sistemas.

En este curso de iniciación no puedo entrar en detalles. Para saber más:

Monadología:

http://www.temakel.com/texfilleibniz.htm

Paradigma holográfico:

http://www.redplanetaria.com/4/content/view/2496/11/


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Mónada

De Enciclopedia Symploké, la enciclopedia libre.

Término atribuido originariamente a Platón en Filebo, V 15 b aplicado a las Ideas, y posteriormente por Jordán Bruno, Van Helmont y Enrique More para referirse a los elementos físicos o psíquicos simples que componen el universo. Guillermo Lebniz lo utilizó como principio de su filosofía, como sustancia simple dotada de percepción y apercepción, de forma similar a la sustancia espiritual que Francisco Suárez menciona en la Disputación XXV de sus Disputaciones Metafísicas.

http://symploke.trujaman.org/index.php?title=M%F3nada

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La disposición de los elementos del Arkegrama, su orden, como se ha venido diciendo, no es arbitrario, responde a las relaciones entre números y formas que representan patrones de interferencia de frecuencias. Cada arquetipo-símbolo (correspondiente con un arcano) emite una frecuencia numérico-simbólica que sólo adquiere sentido por su relación con las demás. La estructura subyacente es estática porque responde a un orden no manifiesto, pero podríamos decir que está vacía y que sólo adquiere contenido y movimiento por la relación de sus partes-arquetipos. Las partes contienen potencialmente el todo, como las partes de un holograma.

Cada parte o arcano-arquetipo genera el todo:

Cada arquetipo-arcano está compuesto de cinco elementos que son reflejo de la mónada primordial que se encuentra en el centro generador del sistema.



Representa los cinco elementos básicos: La Estrella Polar-eje o fuente más el Principio vital o Sol en el centro, más los cuatro elementos (los cuatro ases del Tarot).

78 son los arquetipos-arcanos, menos los seis considerados anteriormente: 78-6=72.

5x72=360 grados de la circunferencia que representa el todo.

Los 360 grados de la circunferencia más los 6 arcanos de la mónada primordial da los 365-366 días de un año.

O bien, 73x5=365; 365+1=366. Según lo cual cada arcano es una mónada que tiene cinco variantes, excepto una, que es la mónada primordial simple de la que derivan todas las demás:

-el arcano en sí (círculo central): representa la mismidad o eseidad del arquetipo, el principio interno de la mónada, la percepción (Leibniz) o ente, la atención o percepción alerta de Krishnamurti, el darse cuenta de la Gestalt, el sí-mismo de Jung. Es doble, formado por la Estrella Eje o Polar y por el principio de acción o Sol (17+19=36). Significa la totalidad, la unidad o conciliación de contrarios.

-el arcano con cada uno de los cuatro elementos (los cuatro ases del Tarot), que representan sus cuatro cualidades: su parte material (tierra, oros) que le proporciona el contenido o memoria, su parte mental (aire, bastos) que le da la forma o razón y sus dos energías: yin o pasiva-anímica (agua, copas) sede de la imaginación y de los afectos, yang o activa-espiritual (fuego, espadas), la acción, la creatividad, la inteligencia.


Podríamos decir entonces que la dinámica del Arkegrama se basa en la interacción de estas mónadas primordiales en base a una oscilación, análoga a la oscilación del Sol en el horizonte a lo largo de un año. Lo que produce ocho momentos básicos de la energía.



Cada uno de ellos emite en una frecuencia distinta partiendo de la fundamental y su octava en el centro. Producen una escala pentatónica en el centro y todos ellos una escala cromática y los seis colores fundamentales.


Estructura de implicación del Arkegrama




Estructura vertical: gráfico y explicación



El tiempo está representado por los 12 signos del zodiaco en el cielo y su correspondencia en la tierra, el zodiaco terrestre del paisaje sagrado. Es el escenario, el espacio sagrado arquetípico donde se mueven las 8 energías básicas.

El espacio contiene las 8 direcciones básicas o energías. Lo representan los planetas antiguos (Saturno, Júpiter, Marte, Mercurio, Venus), Luna, la Tierra (arcano 3, La Madre) y el Mundo (arcano 21), los personajes de la historia sagrada arquetípica.

La historia sagrada arquetípica narra las vicisitudes de los personajes o energías primordiales, representados en las mitologías como dioses o héroes y en el Arkegrama por los arcanos-arquetipos (puntos de interferencia de frecuencias). La historia sagrada narra el ciclo cósmico de creación-estructuración-manifestación-disolución y la perpetua renovación de la energía cósmica.

El Arkegrama como modelo representa el Arquetipo total o “mónada” (Leibniz) u holón (Koestler), resultado de un orden subyacente inexplicable (esfera de frecuencias, vacío cuántico), compuesto por arquetipos resultantes de la interacción de frecuencias emanadas del orden subyacente que adquieren sentido por su relación.

El orden que proponemos en el Arkegrama-modelo es el resultante de la observación de los movimientos celestes con relación a la tierra. No es el único, por tanto, sino el que se deriva de la visión primaria del mundo que implica una relación de armonía del ser humano con su entorno natural.

Holón, palabra introducida por el científico húngaro Koestler (1967), es una combinación del griego holos (completo) y el sufijo -on para representar la unidad básica de organización de un sistema social y biológico que, al mismo tiempo que está compuesta de unidades más pequeñas, también forma parte de una cadena más larga o un todo.

Relaciones númerico-simbólicas en el Arkegrama

Me remitiré a exponer lo esencial de algunas de sus relaciones, sobre todo las referentes al número de oro y a la proporción musical, estudiadas por la aritmética y geometría sagradas. Propongo al lector que por su cuenta investigue y busque otras relaciones significativas de arquetipos contiguos y opuestos por medio de la suma y la resta o de la multiplicación y de la división, operaciones todas ellas que representan los procesos de generación, crecimiento y destrucción.


Proporciones: El número de oro

Dice Robert Lawlor en Geometría sagrada que “el objetivo de muchas enseñanzas esotéricas tradicionales era volver a acercar a la mente al sentido de la unidad mediante una sucesión de relaciones proporcionales. Una proporción está formada por cocientes, y un cociente es una comparación entre dos tamaños, cantidades, calidades o ideas distintos, y se expresa por la fórmula a : b.” Esta relación no es sólo “una noción fundamental para toda actividad de percepción, sino que señala uno de los procesos fundamentales de la inteligencia, en la medida en que simboliza una comparación entre dos cosas, y es pues la base elemental del entendimiento conceptual.”

Una proporción “es una relación de equivalencia entre dos cocientes” y “representa un nivel de inteligencia más sutil y profundo” que el cociente, ya que este expresa una simple diferencia. En el pensamiento griego se conocía como analogía. Se expresa mediante la fórmula a : b : : c : d. “Cuando pensamos con cuatro elementos, es decir, con dos cocientes distintos, situamos a nuestro pensamiento en el nivel de la manifestación, del mundo natural, ya que cuatro es el número-símbolo que indica el mundo finito, racional, mensurable, de la forma procreada.” Si nos limitamos a tres términos nos elevamos al reino de los principios y la determinación se vuelve más exacta. Los extremos se unen mediante un término medio. Su fórmula es a : b : : b : c. Algunos filósofos griegos estimaban que esta era la única proporción que puede considerarse estrictamente analogía. El término medio “b” representa al observador que establece la equivalencia o identidad entre los otros dos términos. En el plano humano se trata de la relación establecida de manera armónica entre la fuente externa de experiencia y “nuestras facultades internas de percepción y cognición, y es esta relación, y no el objeto externo en sí, lo que estamos experimentando”. Esto puede ser representado de manera cuantitativa o numérica, en el tiempo, o geométrica, en el espacio.

Pues, bien existe una y sólo una división proporcional que relacione tres términos con sólo dos. Se da cuando el término más pequeño es al término más grande lo mismo que el más grande es al más pequeño más el grande, es decir, a la unidad compuesta por los dos. Se escribe así: a : b : : b : (a + b). Esta recibe el nombre de “proporción áurea” y se expresa con el llamado “número de oro”. Se designa con la letra griega phi, Φ, aunque era conocida por culturas muy anteriores a la griega.

Nos resulta también necesario hablar aquí, porque tendremos ocasión más delante de referirnos a ella, de la serie de números llamada “Fibonacci”, por el matemático que la descubrió. Se trata de una progresión aditiva en la que los dos términos iniciales se suman para formar el siguiente, por ejemplo:

1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, etc.

Esta serie de números tiene, entre otras, una propiedad que a nosotros nos interesa señalar y es la siguiente: dividiendo el número inmediatamente posterior a otro de la serie, a partir del cuarto, su cociente se aproxima al número de oro.

La proporción áurea está presente en la mayoría de los templos y obras artísticas (pintura, escultura, música…) de la Antigüedad, desde Egipto hasta China, pasando por la India, en el Islam y en los templos cristianos góticos de la Edad Media y del Renacimiento. Expresa como dijimos la relación de afinidad y armonía entre el mundo de la manifestación y su fuente, entre la materia (la tierra) y las estructuras celestes (el aire). También se da en las formas de crecimiento exponencial, en la naturaleza, como en la forma de la concha del caracol Nautilus pompilius, en la distribución de las semillas del girasol, en las leyes que entran en juego en las reverberaciones de la luz en los espejos, en la proporción entre machos y hembras en las colmenas de abejas, la disposición de las hojas en el tallo de las plantas, en las flores que tienen cinco pétalos, por poner sólo algunos ejemplos.

La proporción musical

“La proporción aritmética contiene la ley de la suma y su inversa, la sustracción, y describe la relación que produce la serie natural de los números cardinales, 1, 2, 3, 4, 5, 6… etc. La proporción geométrica contiene la ley de la multiplicación y su inversa, la división, y describe la relación que produce cualquier serie de progresiones geométricas… La suma y la multiplicación son símbolos matemáticos de modelos de crecimiento. El medio armónico deriva de una combinación de los dos primeros; está formado por una multiplicación de dos extremos cualquiera (a,c) seguida de la división de este producto por su media o medio aritmético (a+c)/2. Por ejemplo, si tomamos dos extremos, 6 y 12, el producto de 6 por 12 = 72, el medio aritmético entre 6 y 12 es 9 y 72:9=8, luego 6, 8, 12 es una progresión armónica.” Robert Lawlor, op. cit.

“En la música, es la inserción de los medios armónico y aritmético entre los dos extremos en forma de cocientes dobles –que representan la octava doble– la que nos da la progresión conocida como la proporción “musical”, es decir 1, 4/3, 3/2, 2. En otras palabras, los medios aritméticos y armónicos entre los dobles cocientes geométricos son cocientes numéricos que corresponden a los intervalos tonales de la cuarta perfecta y la quinta perfecta, las consonancias básicas en casi todas las escalas musicales.” Robert Lawlor, op. cit.

Esto lo veremos más claro si utilizamos una cuerda y la hacemos sonar:

Si dividimos una cuerda por la mitad obtenemos la octava del tono fundamental (el de la cuerda completa). Si dividimos la cuerda en 2/3, el sonido resultante es la quinta perfecta. Si la dividimos en 3/4, el sonido es la cuarta perfecta.

3/4 + 2/3 =1/2, la mitad de la cuerda y si los invertimos 4/3+3/2=2, el doble del tono fundamental.

¿Cómo se reflejan las proporciones áurea y la musical en el Arkegrama? Lo explico con el siguiente diagrama.



Adicciones y estructura de proporciones básicas en el Arkegrama, su significado.





Las líneas señalan el flujo energético de la unidad (1) o acción (7, signo Sagitario) a la dualidad (2) o reflejo (14, signo Géminis) y, por un proceso aditivo de la unidad, a la procreación (15, signo Escorpio) y a la manifestación (16, signo Leo).

En los rectángulos están contenidos los números en proporción aritmética y armónica, que como se vio originan la proporción musical. Se encuentran en el sector del aire-cielo, lo que indica que es este el lugar donde se generan las formas que se materializarán en el sector contrario, el sector de la manifestación, elemento tierra. Lugar por tanto de la estructuración, de los campos mórficos que dan forma a la materia.

Todas las energías se dirigen a 16 que es el número del arcano La Torre de Dios (signo Leo), que significa el Templo en la ciudad de los hombres y esta misma ciudad, que contienen ambos las medida de oro del cielo en la tierra. Medidas que se hallan igualmente en el paisaje. Las comprobaciones de las medidas en la ciudad y el paisaje se encontrarán parcialmente en mi blog El jaina y completas en mi libro Los cuadernos de Jana.