miércoles, 5 de marzo de 2008

Simbolismo del paisaje y del tiempo

En este tema vamos a ver como se plasma en la naturaleza física la cosmovisión originaria. Comenzaremos a estudiar cómo las formas geométricas abstractas o las pautas y patrones de los fenómenos naturales, que vimos en los anteriores temas, se encuentran en la estructura del paisaje sagrado, en sus accidentes geográficos y en los movimientos del cielo con relación a la tierra, si bien no acabaremos de explicarlo hasta que describamos el modelo completo en el siguiente tema.

Algunas de las cuestiones tratadas en este tema se encuentran desarrolladas en mi blog El jaina.

En este tema hay muchas citas y enlaces. La información está ahí, no estamos ni a favor ni en contra, lo importante es saber utilizarla.



Sabemos bien que el hombre de piel blanca no puede entender nuestra manera de ser. Tanto le importa un trozo de tierra que otro, porque es como un extraño que llega de noche a arrancar de la tierra todo lo que necesita. No ve la tierra con una hermana, sino más bien como una enemiga.

Trata a la madre tierra y al hermano cielo como si fueran cosas que se compran y se venden; como si fuesen animales o collares. Su hambre insaciable devorará la tierra y detrás suyo dejará tan sólo un desierto.

...

De una cosa estamos seguros: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red que es la vida, sólo es un hijo. El sufrimiento de la tierra se convierte a la fuerza en sufrimiento para sus hijos. Estamos seguros de esto. Todas las cosas están ligadas como la sangre de una misma familia.

Seattle, jefe de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos, Mr. Franklin Pierce, el año 1855

http://www.geocities.com/yosemite/geyser/5659/indio.htm


La relación entre yacimientos religiosos, elementos del paisaje terrestre y elementos del paisaje celeste es más habitual de lo que podemos creer. Esa idea de conexión es consustancial en el hombre acostumbrado a vivir al aire libre y mirar al cielo.
Un paisaje se presenta como un rompecabezas: llanos, barrancos, montañas, roques, conos volcánicos, coladas, árboles… Ese desorden posee un sentido oculto. Según Octavio Paz (1993): “Claude Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo”, no es una yuxtaposición de formas diferentes sino la reunión en un lugar de distintos tiempos-espacios. El paisaje es diacrónico y sincrónico al mismo tiempo.

http://prehistorialapalma.blogspot.com/2007/09/amontonamiento-de-piedras-versus-montaa.html


El antiguo arte chino del viento y el agua, tiene como objetivo primario buscar el bienestar del hombre en su medio ambiente, estudiando las interrelaciones de la tríada entre el Cielo, el Hombre y la Tierra.
Los
principios del Feng Shui también estaban presentes en la cultura arquitectónica y paisajística occidental, sobre todo en la influencia árabe encontrándose como consecuencia, en la construcción de las catedrales Románicas y Góticas.

En todas las culturas era fundamental el respeto del 'genio' del lugar (entendido como el ambiente vital de un determinado sitio), la relación entre el edificio y el entorno; y el respeto de los elementos naturales (cursos de agua, colinas, vegetación, etc.).

Antonio E. Longo
El autor es Arquitecto, practicante e investigador Feng Shui


Todas las culturas tradicionales, en los cinco continentes, han percibido las condiciones especiales que se dan en determinados lugares y han edificado sobre ellos los monumentos mas preciados. Ocurre en Europa con los monumentos megalitos y las líneas de fuerza que estos generan. Los espacios tienen vida, constituyen campos de energía. Un sentido innato nos dice que hay algo mas profundo detrás del diseño o de la decoración.

http://www.gea-es.org/sitio_fengshui.html


Respuesta del etnólogo Lévi-Strauss a la pregunta ¿Cuál es la lección que el mundo moderno puede aprender de las sociedades primitivas?

Una lección de sabiduría, antes que nada. El estudio de esas sociedades nos enseña que hay muchas manera, para los humanos, de vivir en comunidad. Que la forma que nosotros hemos elegido no es la única válida o simplemente posible, y que en consecuencia no debe cegarnos frente a la ventaja de otras fórmulas. En segundo lugar, estas sociedades han logrado un determinado número de cosas que nosotros ignoramos o que ya no sabemos hacer: como transmitir sin brusquedades, sin choques, la cultura a lo largo de las generaciones, y sobre todo, vivir en buena relación con el medio natural, respetándolo. Estas sociedades prevén sin duda alguna un lugar especial para el ser humano, pero ninguna hace de él el dueño y señor de la creación, con libertad para disponer a su antojo sin preocuparse de las especies vegetales y animales que destruye, y del mundo que dejará a sus descendientes. Después de la lección de sabiduría, podemos esperar de ella una lección de moderación.


Varios textos y enlaces sobre la concepción del paisaje en Occidente, sobre la relación entre el hombre, sus cosmovisiones y culturas y el paisaje y entre yacimientos arqueológicos y paisaje.


Los cazadores recolectores nómadas del paleolítico no tenían un centro de observación fijo. Sus cosmologías eran puramente naturalistas, basadas en la observación de los fenómenos terrestres (de tierra y agua), sin conexión con los movimientos celestes o sólo con los movimientos de la luna y los fenómenos atmosféricos.

Los agricultores, y ganaderos del neolítico por primera vez en la vida de los seres humanos tienen la posibilidad de tener un centro de observación fijo, en sus asentamientos. Sus cosmologías comienzan a ser del aire-cielo y de los astros (fuego celeste o aguas superiores).

La síntesis entre la visión paleolítica y la neolítica da lugar a lo que he llamado el Modelo Originario: integración de todas las energías y los elementos en una única cosmovisión que concilia los opuestos, como dependientes entre sí, necesarios y complementarios, de una única realidad indivisible.

El hombre antiguo, así como el indígena, tiene una visión del mundo primaria, tal y como la llama Julio Caro Baroja, es decir: a partir de la observación de los fenómenos y procesos naturales elabora su cosmovisión, su sistema de correspondencias simbólicas y de significados que abarcan la totalidad del mundo (cosmogonía, cosmología, forma de vida y de relación con el entorno, normas, leyes y rituales, etc). Podemos ver un ejemplo en la cosmología Mapuche.

Estructura del cosmos según los mapuche


La cosmología implícita en el Arkegrama es la común entre los pueblos originarios, pues es la que se desprende de manera directa de la observación de los procesos naturales. El siguiente esquema trata de aclarar cómo a partir de estas observaciones se elaboran las cosmovisiones y los sistemas culturales, con sus sistemas simbólicos, mitológicos, de creencias, rituales, etc.






Qué son los símbolos arquetípicos:

Los símbolos arquetípicos son “aquellos que tienen significados idénticos o muy semejantes para toda la humanidad o gran parte de ella. Es fácil apreciar que ciertos símbolos, tales como el padre cielo o la madre tierra, la luz, la sangre, arriba-abajo, el eje de la rueda y tantos otros se repiten en culturas tan remotas unas de otras en el espacio y en el tiempo que no hay la menor probabilidad de que el fenómeno se deba a influencias históricas y relación causal entre ellas. ¿Por qué se producen tales repeticiones inconexas? Las razones no son en muchos casos difíciles de describir. A pesar de las grandes diferencias existentes entre las diversas sociedades humanas y sus modos de pensamiento y respuesta, hay también ciertas semejanzas naturales en la dimensión física y psíquica del hombre.” Metáfora y realidad de Philip Wheelwright.

Yo añadiría las semejanzas entre el entorno natural en que vive el hombre y este mismo hombre, entre las relaciones de sus elementos entre sí y de estos con el todo. Por lo que vendríamos a concluir que los elementos de comparación no son del todo arbitrarios y en este sentido pueden considerarse como primordiales. Ahora bien: ¿cuáles son estos elementos? La tradición nos trasmite algunos, pero a menudo vienen cargados de significados ideológicos, o sea, interpretaciones añadidas para justificar valores de dominio de unos hombres sobre otros. Es por ello necesario remontarse a sus últimos referentes.


El simbolismo del paisaje tomado de El jaina

Para el hombre primordial, arcaico y antiguo, el significado simbólico del paisaje se concreta en el siguiente esquema:

División del mundo en tres niveles unidos entre sí por un eje central:

-alto: representado en la naturaleza por las cumbres de las montañas y, en el plano humano, por las facultades superiores o espirituales, ligadas al mundo de los dioses.

-medio: representado en la naturaleza por las laderas y las llanuras y, en el plano humano, por las facultades racionales, el cálculo, la medida que permiten el sustento material por el esfuerzo y el trabajo y hacen posible la construcción de la ciudad, la sociedad, la familia, la casa.

-bajo: representado en la naturaleza por valles, ríos, fuentes y cuevas y, en el plano humano, por las facultades inferiores, la imaginación, los sentimientos, el inconsciente, los sueños.

Esta concepción se halla ya presente en el chamanismo. Tal y como dice Mircea Eliade en El chamanismo y la técnicas arcaicas del éxtasis: “El universo (…) se concibe, grosso modo, como constituido por tres regiones –Cielo, Tierra e Infiernos-, unidas entre sí por un eje central. Este eje pasa, desde luego, por una ‘abertura’, por un ‘agujero’, y por este agujero los dioses descienden a la Tierra y los muertos bajan a las regiones subterráneas; asimismo, por él, el alma del chamán en éxtasis puede subir o bajar durante sus viajes al Cielo o a los Infiernos.” Y explica como “la técnica chamánica por excelencia consiste en el paso de una región cósmica a otra.” Ese agujero o abertura está representado en el paisaje por una quebrada, cañón o barranco (en el caso de la puerta del Cielo) o entrada a una cueva (puerta del Infierno). Estos elementos naturales se encuentran en el paisaje de Jaén-Granada, tal y como explico en diversos artículos de mi blog El jaina, orientados exactamente en los lugares simbólicos correspondientes en el zodiaco terrestre y en el árbol cósmico que lo atraviesa. Sin duda hay otros paisajes en el mundo que tienen semejante disposición en sus elementos geográficos. George de Villefranche describe un zodiaco terrestre en Grecia tomando como centro el Oráculo de Delfos. En casi todas las culturas se encuentran monumentos orientados según ortos y ocasos del sol y de la luna o determinadas constelaciones o planetas…

Esta división del mundo no es sólo descriptiva (cosmológica) sino que implica una concreta cosmogonía, según la cual el mundo emana de su eje (la Estrella Polar) o fuente (las aguas superiores), de la noche, recorre el cielo (por la vía Láctea o Río del Cielo), se condensa en el Lago del Cielo (la Luna) y desciende en forma de lluvia, de la partes superiores del mundo (las montañas, el nacimiento de los ríos) a través de la luz del día (el Sol) para manifestarse en la tierra (el hombre y sus ciudades, los templos, el cultivo y la ganadería), disolviéndose, oscureciéndose en los valles, los bosques, las grutas, las desembocaduras de los ríos, los mares… Esta visión del mundo resulta sin duda ingenua (y falsa) a nuestra mentalidad científica, moderna. Pero, como hemos repetido hasta la saciedad, no se trata sino de metáforas para describir la realidad tal y como se nos muestra. La creencia o no en estas metáforas depende de la actitud frente al mundo y de fe en las palabras, más que en los hechos, y no interfiere para nada en la descripción misma. Lo que se describe, en nuestro lenguaje, es cómo del vacío nace la partícula primordial (el huevo cósmico que se actualiza en un nivel físico como la Luna) que da origen al Universo. La estructura o forma y el proceso o dinámica de la energía hemos de estudiarlos en el mundo tal y como se nos muestra en la actualidad.

La división tripartita descrita se complementa con otra en cuatro partes que se corresponden con los cuatro elementos naturales clásicos de las cosmologías antiguas (fuego, aire, tierra, agua), las cuatro estaciones o cuatro momentos del proceso de la energía y representados por el movimiento del sol a lo largo del año y del día, en relación con los cuatro puntos cardinales u orientadores (fuego=sur, aire=este, tierra=oeste, agua=norte), más el quinto elemento o quintaesencia que los une y relaciona a todos, representado por el eje Sol-Estrella polar.

Lo que da lugar al septenario:





Y por duplicación en dos planos o niveles a la división en doce




que llevado a un círculo produce los doce sectores del zodiaco (3×4=12). Lo veremos con más detalle cuando describamos el Arkegrama.

A partir de este sistema de relaciones se establece la totalidad del sistema simbólico y de significados que se halla en la base de prácticamente todas las cosmologías antiguas y tradicionales.


Correspondencias entre direcciones y zonas del paisaje y símbolos:

Las dos energías:

Lo que está al sur es lo elevado, lo solar, el fuego, lo masculino o yang.

Lo que está al norte es lo bajo, lo lunar, el agua, lo femenino o ying.

Los dos espacios:

Lo que está al este es el cielo, el padre.

Lo que está al oeste es la tierra, la madre, la ciudad.

Todos estos elementos se encuentran orientados y ordenados según su dirección simbólica, como he dicho, en el paisaje de Jaén-Granada, hasta el punto de ser este una representación exacta de la cosmovisión antigua (consúltese El jaina). Aunque hay otros zodiacos terrestre documentados, como el de Glastonbury, del que hablaremos a continuación, el de Jaén es con seguridad mucho más antiguo, ya que nos remite a una cultura prehistórica, probablemente del Calcolítico (4.000 – 3.000 a. C.)


En Glastonbury, Inglaterra se encuentra el llamado Templo de las Estrellas

El Zodíaco De Glastonbury

La región conocida como Valle de Avalon es también conocida como el Zodíaco de Glastonbury. Es un área donde, según la escritora Katherine Maltwood, se encuentran representados los doce símbolos o signos astrológicos. Ella bautizó a esta área como el “Templo de las Estrellas”. Los signos se delinean por formaciones de la tierra como quebradas, trillas y otras. El trabajo de Maltwood es de 1935. Estas visiones de Glastonbury como un Lugar Sagrado, permean e influencian a la población de la ciudad y región. Es una ciudad con sabor todo suyo. Tiene un ritmo de vida lento y relajado y donde hay un sentimiento de que esté aconteciendo un proceso de transformación personal.

Los poderosos mitos que circundan a Glastonbury y que envuelven al Santo Graal, al Rey Arthur, a los Caballeros de la Mesa Redonda se extenden y hacen contactos también con otros mitos poderosos que tiene a ver con mundos subterráneos, ciclos de piedras, piedras suspensas, laberintos y cavernas sagradas. No muy lejos de Glastonbury, se encuentran las piedras de Stonehengue y en todo el território británico se encuentran ruínas de esos Lugares Sagrados.

http://layguazusagrada.blogspot.com/2007/04/cap09-glasronbury-mensaje-de-avalon.html

Otras páginas con información sobre el zodiaco de Glastonbury

http://www.isleofavalon.co.uk/avalon-zodiac.html

http://www.labyrinthina.com/zodiac.htm

http://es.geocities.com/tsfc2007/DICIEMBRE1995.htm

http://www.mundoparanormal.com/docs/enigmas/glastonbury.html


De Astronomía y Arqueoastronomía

Muy pocos occidentales saben como se mueve el sol y la luna, las estrellas y los planetas con respecto a sus propios centros de observación. Ni les interesa lo más mínimo. El hombre occidental moderno vive de espaldas a los ciclos celestes como vive ajeno a los ciclos y fenómenos naturales, por lo que cree estos no afectan a su artificial forma de vida. Sin embargo, seguimos siendo los mismos seres humanos que éramos en la prehistoria y nuestra relación con el entorno determina nuestra salud física y psíquica. Los hombres prehistóricos así como los pueblos antiguos, indígenas y tradicionales no se sentían separados ni distintos de su entorno natural, ellos eran su entorno, como hoy afirma la ecología. A partir de los movimientos del sol, de la luna y de los planetas con relación al horizonte (movimiento aparente) establecieron las primeras formas de medición del tiempo, la más exacta por otro lado, ya que no admite variaciones. Así construyeron observatorios megalíticos como el de Stonehenge




y otros mucho más antiguos, como el círculo de Goseck


Los primeros calendarios se elaboraron en función de puntos de referencia en el horizonte (fundamentalmente ortos y ocasos del sol y de la luna, pero también de los planetas y estrellas, constelaciones) a partir de un centro de observación fijo. Dando lugar a "calendarios de horizonte" (Johanna Broda) de los que hablaremos más adelante.


En el siguiente esquema expongo los principales ciclos del sol y de la luna, así como el que los relaciona a ambos: el ciclo de Metón

http://es.wikipedia.org/wiki/Ciclo_met%C3%B3nico

o los Saros caldeos

http://es.wikipedia.org/wiki/Saros

También puede consultarse http://www.oarval.org/metonicsp.htm






Las más antiguas informaciones astronómicas, de las que tengamos noticia escrita se remontan al tercer milenio a.C. En la región de Mesopotamia, entre los ríos del Tigris y el Eufrates pero no será hasta el llamado período neobabilónico, en el primer milenio antes de Cristo que encontramos una gran cantidad de textos astronómicos. La división de las constelaciones zodiacales en 30º, de tal modo que completasen la circunferencia de 360º, es conocida desde la segunda mitad del segundo milenio a.C. por una tablilla cuneiforme en la que treinta trazos paralelos correspondientes a los días del mes se sitúan delante de cada signo zodiacal. Es de suponer que muchas de estas constelaciones tuviesen un origen mucho más antiguo, relacionadas con los períodos de actividad agrícola o ganadera, según parecen indicar algunos de los nombres con los que han sido transmitidas hasta nuestra época: kusariku (carnero), karkratah (cangrejo de mar), ki-hal (espiga), etc.


En los siguientes esquemas sintetizo los principales movimientos en el horizonte del sol y de la luna con relación al horizonte.





















EL CALENDARIO SOLAR EN HIPÓTESIS.

El Sol nace cada día en un punto diferente del horizonte.
El punto del orto, depende del día, de la latitud del observador y de la forma del horizonte geográfico (figura 4).


Figura 4.- Representación del Orto solar durante 1 año, según el horizonte geográfico

Para un observador ubicado en latitudes próximas al Ecuador, el orto solar durante los equinoccios, tendrá lugar en el Este, y se desplazará con un máximo de 23º 30' hacia el Norte durante el Solsticio de Cáncer, y de 23º 30' hacia el Sur durante el de Capricornio; o sea, 47º en el período de 183 días entre los dos solsticios.
Al alejarse el observador del Ecuador, el ángulo de 47º va creciendo, llegando a valores de 180º cuando se sitúa en latitudes próximas a los círculos polares. El horizonte real normalmente no es plano, ni se encuentra al nivel del observador, lo cual conduce a una alteración del punto y momento del orto real, con relación al orto teórico correspondiente al horizonte astronómico.
Para un determinado lugar, tanto la latitud como el horizonte geográfico, son constantes en el tiempo. Por consiguiente, el punto del orto, depende únicamente de la declinación del Sol. O sea, del día. La sombra proyectada por un objeto en el momento del orto, variará de día a día. El registro de esas sombras, mostrará que el fenómeno es cíclico, anual, y que cambia de sentido en cada solsticio, por lo que puede servir para medir la posición del Sol en la esfera celeste, y consecuentemente, ser utilizado como calendario , sin necesidad de contabilizar los días transcurridos

http://www.astrosafor.net/Huygens/2005/53/Itacoatiara.htm


Regresión de los nodos



Los cambios en los extremos de los intervalos mensuales de declinación de la Luna a lo largo del período de regresión de los nodos (18.61 años) implican los correspondientes cambios en la posiciones relativas de los acimutes de sus orto y puestas en los lunisticios, cuyos efectos pueden verse en la Figura 16. En ella se representan las posiciones relativas del orto y puesta del Sol en el solsticio de invierno (SI) y verano (SV), y de la Luna en el lunisticio mayor norte

(LMN) y sur (LMS), así como en los lunisticios menores norte (LmN) y sur (LmS). Las amplitudes de los ángulos dependen en cada caso de la época elegida y de la latitud del observador. Nótese que los intervalos de declinación en los lunisticios vienen estrechándose lentamente en los últimos 3,000 años debido a la disminución de la oblicuidad de la eclíptica.

Tesis doctoral de JOSÉ BARRIOS GARCÍA

Sistemas de numeración y calendariosde las poblaciones bereberes de Gran Canaria y Tenerife en los siglos XIV-XV

Secretariado de Publicaciones, Universidad de Laguna, 2004



Los solsticios en el paisaje




http://observatorio.info/2005/12/la-salida-del-sol-segun-las-estaciones/



En el siguiente gráfico muestro un esquema del paisaje sagrado que da lugar al Modelo Originario






Para esta cuestión véanse los artículos de El jaina y en especial

El paisaje sagrado de Jaén-Granada y Conclusiones de nuestra investigación


Las relaciones simbólicas

El este es el amanecer: lugar-momento de la emanación: fin de lo que soy y comienzo de lo que hago en el plano humano. Símbolos: el cielo, el padre, lugar-momento de la estructuración, la forma, la justicia, el orden.

El oeste es el atardecer: el lugar-momento de la manifestación: fin de lo que hago y comienzo de lo que soy en el plano humano. Símbolos: la tierra, la madre, lugar-momento de la materialización: la casa o ciudad, lugar del hombre, la protección, la fecundidad.

El sur es el lugar-momento por donde camina el sol durante el día: lugar-momento de la luz, la vida, lo que hago. Símbolos: el hijo, la energía yang, el sol, el fuego la montaña, la ascensión, la acción, la creación.

El norte es el lugar-momento por donde camina el sol durante la noche: lugar-momento de la sombra, la oscuridad, lo que soy. Símbolos: la hija, la energía yin, el valle, el descenso, la luna, el agua, la imaginación o reflejo de la luz, los afectos, emociones.

La energía diurna se mueve por el eje horizontal del este al oeste. Circula por el sur (lugar de máxima luz, energía, elemento fuego, casa diurna del sol) y desaparece en el norte (casa nocturna del sol, elemento agua).

La energía anual se mueve por el eje vertical de norte a sur: en el sur desciende o emana a la tierra (solsticio de invierno) y en el norte se materializa (solsticio de verano).

En estas asignaciones no tiene porqué haber, en un primer momento, impregnación ideología alguna, sino simple asignación simbólica por analogía entre lo que se observa en la naturaleza (macrocosmos) y su correspondencia en otros ordenes de realidad, entre ellos el humano (microcosmos). Las relaciones son de oposición y complementariedad. La interpretación ideológica que establece relaciones jerárquicas aparece por influencia de sistemas de valoración basados en el dominio de unos hombres sobre otros. En la base de todo sistema de valoración ideológica (jerárquica) se encuentran la inseguridad humana, el miedo que da lugar al egoísmo, a la codicia, a la ambición.


Qué es la asqueoastronomía

La arqueoastronomía disciplina que estudia la orientación de los monumentos prehistóricos y antiguos así como los conocimientos astronómicos de las culturas que los construyeron tiene unos 25 años de andadura. El PROYECTO DEL IAC P7/93 realizado por profesores de distintas universidades españolas e hispanoamericanas ha estudiado el “contexto astronómico de los monumentos megalíticos del Mediterráneo”. destacando “la combinación de astronomía y topografía en el yacimiento de Los Millares” y “definido un grupo de santuarios que presentan marcadores del equinoccio muy precisos y con unas características comunes que permiten proponer, con bastante seguridad, el uso calendárico y/o ritual de fenómenos astronómicos entre la cultura ibérica del sureste español”.

http://www.iac.es/project/arqueoastronomia/


La arqueoastronomía es una disciplina científica, que combina herramientas metodológicas y de análisis de la astronomía y de la arqueología, estudiando las evidencias arqueológicas e históricas de las diversas culturas humanas en busca de reconstruir las antiguas astronomías y sus diversos aspectos culturales.

En la practica busca establecer a través de mediciones en campo y en planos o mapas, la orientación astronómica de una estructura arqueológica. Asimismo estudia los calendarios, las cosmologías y cosmogonías, los símbolos cosmológicos y toda evidencia de actividad cultural relacionada con la astronomía.

Esta evidencia puede estar plasmada en objetos arqueológicos, en documentos históricos o en estructuras arquitectónicas o vestigios arqueológicos.

La astronomía posicional es la herramienta básica para el análisis arqueoastronómico de yacimientos o estructuras arqueológicas. Los datos astronómicos y topográficos se interpretan a la luz de la arqueología, la antropología y la historia.

Por tanto el campo de la arqueoastronomía es multidisciplinario y recibe las aportaciones de diversos profesionales: arqueólogos, antropólogos y astrónomos, en primer lugar; y también historiadores, geógrafos, ingenieros, arquitectos, topógrafos etc…

http://www.arqueoastronomia.org/arqueoastronomia.htm


La arqueoastronomía es un campo de investigación multidisciplinar.

Su objetivo es el conocimiento del desarrollo de la astronomía en las sociedades

prehistóricas y de la antigüedad dentro de su contexto cultural.

Los objetos de estudio son muy diversos, desde documentos escritos o

artístico-simbólicos (como, por ejemplo, inscripciones, pinturas o grabados

rupestres) a orientaciones de estructuras arquitectónicas, como templos,

palacios o tumbas monumentales.

Se considera a Sir Norman Lockyer como el “padre” de la arqueoastronomía científica. Este astrónomo, descubridor del helio y fundador y

editor de la conocida revista científica Nature desde 1869 a 1920, fue el autor

del libro The Dawn of Astronomy (publicado por primera vez en 1894)

donde realizaba un análisis astronómico de la orientación de templos egipcios,

proponiendo que algunos de ellos se encontraban orientados hacia los

ortos u ocasos del sol y algunas estrellas. Lockyer y otros contemporáneos

suyos, como Boyle Sommerville, realizaron los primeros estudios detallados

de las orientaciones definidas en las construcciones megalíticas de las

Islas Británicas. Pero el gran “boom” popular de la arqueoastronomía (o

astroarqueología como se comenzó a llamar en aquellos tiempos) apareció

con los estudios del astrónomo Gerald Hawkins (1963, 1964) sobre uno de

los mitos de la arqueología contemporánea: Stonehenge.

A finales de los años 70 aparecieron dos revistas especializadas arbitradas

que todavía siguen su andadura y donde se publican los trabajos

arqueoastronómicos más relevantes: Archaeoastronomy, The Bulletin

of the Center for Archaeoastronomy y que en la actualidad de denomina Archaeoastronomy. The Journal of Astronomy in Culture publicada

en EEUU por The Center for Archaeoastronomy y por University of

Texas Press y la británica Archaeoastronomy, suplemento anual del Journal

for the history of astronomy. A partir de los años 80 se celebraron los

primeros congresos internacionales sobre arqueoastronomía, los de la serie

Oxford (el último de ellos celebrado en La Laguna, Tenerife, en 1999),

que pusieron en contacto dos formas diferentes de hacer arqueoastononía,

la americana, dedicada sobre todo al estudio de las culturas mesoamericanas

y con un enfoque marcadamente antropológico, y la europea, dedicada

principalmente al megalitismo y preocupada por los problemas de

la “precisión” de las orientaciones. En la actualidad caminamos hacia la

convergencia de ambas aproximaciones pues, de hecho, ya empezamos a

hablar de una “astronomía cultural” (ver Ivaniszewski 1994).

En 1992, Carlos Jaschek y un grupo de investigadores que se reunían

periódicamente en Estrasburgo crearon la primera sociedad científica de

investigadores en arqueoastronomía: la Société Européene pour l’Astronomie

dans la Culture (SEAC) que actualmente engloba a más de 100

especialistas y celebra un congreso anual, dos de los cuales se han

celebrado en España (Salamanca: 1996, La Laguna: 1999). En 1998 se creó

una nueva organización profesional internacional dedicada a la promoción

del desarrollo académico de la arqueoastronomía y la etnoastronomía:

ISAAC (International Society for Archaeoastronomy and Astronomy in

Culture), cuyos promotores fueron dos astrónomos (J.B. Carlson y D.S.P.

Dearborn), un arqueólogo (C.L.N. Ruggles, primer Professor o catedrático

en arqueoastronomía) y un historiador de la ciencia (S.C. McCluskey).

LA ARQUEOASTRONOMÍA EN ESPAÑ A

César Esteban

Instituto de Astrofísica de Canarias



La arqueoastronomía es una rama de la astronomía y de la arqueología, cuya función es estudiar las orientaciones de las diferentes construcciones o lugares sacralizados, de las antíguas civilizaciones; para determinar el grado de conocimiento astronómico de esas civilizaciones que nos han precedido, su calendario, y cosmogonías (esto último estudiado por la etnoastronomía) Pero todo ello con un rigor científico, sin necesidad de tener que explicar las construcciones por medio de la visita de civilizaciones extraterrestres, ni de sacralizar unos fenómenos periódicos. Quien no se ajuste a estas premisas, está negando a su propia especie, la capacidad de la creatividad, y subvalorando su tesón, imaginación y poder de reflexión.

http://www.cip.es/personales/oaa/informes/astroguan.htm


La astronomía posicional estudia la posición y los movimientos de los astros en la esfera celeste. En la Arqueoastronomía se considera con mayor atención a las posiciones sobre el horizonte del Sol y la Luna, así como sus movimientos en la esfera celeste.

Las posiciones extremas del Sol sobre el horizonte conocidas como solsticios, y su posición intermedia entre estos dos puntos extremos: el equinoccio, son las posiciones mas importantes del sol en el estudio arqueoastronómico. Sin embargo también se consideran importantes los cuartos solares y en los trópicos el paso cenital solar. Igualmente los puntos extremos sobre el horizonte de la salida lunar, llamados lunisticios o detenciones máximas lunares son de importancia.

Como se sabe, debido al recorrido orbital de la tierra alrededor del sol y a su rotación sobre su eje, el Sol parece recorrer a diario el hemisferio celeste cruzándolo de este a oeste, y además parece salir por un lugar ligeramente distinto del horizonte local a lo largo del año trópico, oscilando de sur a norte y de vuelta, determinando las principales posiciones sobre el horizonte que son los Solsticios, los Cuartos y el Equinoccio.

http://www.arqueoastronomia.org/astronomia_posicional.htm


La relación entre los puntos más importantes de los movimientos celestes con relación al horizonte explicará el significado de muchos mitos. Y yo creo que en última instancia los explica todos, ya que muchos de los mitos que conocemos son reelaboraciones de mitos originarios (que sí tienen una relación directa con los movimientos celestes).

Como dice MIGUEL LEÓN-PORTILLA en ASTRONOMÍA Y CULTURA EN MESOAMÉRICA

El afán de los cómputos y las medidas de los ciclos sería ciencia pura si no estuviera tan entretejido con las creencias hasta dar por resultado una compleja y admirable forma de "mitología matematizada".

En modo alguno pienso que deba minimizarse la importancia de los cómputos, ni de cualquier otro elemento medible o calculable en Mesoamérica. Conviene repetirlo: lo extraordinario de "la astronomía", "el calendario" y "la matemática" en esta área cultural es su rigor extremo, pero no como saber por sí mismo, sino en función plena de los requerimientos de su visión del mundo y de sus necesidades de subsistencia.


Lo mismo podría afirmarse de las culturas occidentales, europeas y asiáticas, si bien haya entre unas otras diferencias. Diferencias de mitologías no de observaciones astronómicas que da lugar a correspondencias de símbolos primordiales. Qué correspondencias pueden encontrarse entre unas y otras es tarea compleja que no puede abordarse sino de pasada en este curso.


Calendarios

Sobre calendarios no voy a extenderme demasiado pues es un tema largo y complejo. El que desee profundizar en este tema puede seguir los siguientes enlaces:

http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario

http://www.astrosurf.com/astronosur/coordenadas2.htm

El problema de los calendarios es que tratan de regularizar la diferencia entre el tiempo verdadero (irregular, debido a a la oblicuidad de la eclíptica y la excentricidad de la órbita terrestre (inclinación del eje de rotación y cambios en la velocidad de translación por la variación de la distancia al Sol) y el tiempo medio (movimiento de un sol ficticio).

Este problema no existía cuando el tiempo se medía según su posición diaria de salida y puesta en el horizonte. Se dependía, eso sí, de su observación continua y las medidas de días y estaciones, al no ser regulares, no eran extrapolables y sólo servían para la región donde se realizaba la observación. Pero a través de esta los hombres mantenían una relación continua y renovada con su entorno cercano y medio natural.

El Arkegrama es como se ha dicho un modelo del mundo: es, por tanto, también un modelo o medida del tiempo, por lo que es, así mismo, un calendario. Un calendario basado en el tiempo verdadero, es decir, el observado. Le falta la precisión matemática de otros calendarios, sin embargo es mucho más exacto, como se verá, en significados y correspondencias simbólicas. La aplicación del Arkegrama como calendario depende del lugar de observación en que se sitúe el observador usando su propio horizonte como referencia. En este tenemos nuestro verdadero calendario como los pueblos originarios tienen el suyo en su propio territorio. Johanna Broda los llama calendarios de horizonte.

Véase el siguiente artículo para comprobar la confusión de la mente moderna sobre los eventos astronómicos al relacionarlos con los monumentos antiguos.

http://www.sintesisdigital.com.mx/pculturatodas.php?id=2021


Algunos datos sobre astronomía y calendarios


Tiempo verdadero

Se refiere al Sol verdadero, el cual es el observado. Este se desplaza por la eclíptica cubriendo el trayecto de 360 grados en un año trópico (365,242 días medios).

Día verdadero

El día verdadero es el tiempo transcurrido entre dos pasajes sucesivos del Sol verdadero por el meridiano de un lugar. La duración de los días verdaderos no son todos iguales debido a la oblicuidad de la eclíptica y la excentricidad de la órbita terrestre (inclinación del eje de rotación y cambios en la velocidad de translación por la variación de la distancia al Sol).

Tiempo medio

Se mide utilizando un Sol ficticio, el cual es un Sol medio que se mueve sobre el ecuador celeste a velocidad uniforme. Le vantaje de utilizar este sol es que su movimiento es regular, y no es afectado por las diferentes velocidades orbitales de la Tierra en su recorrido anual (en los puntos mas cercanos al Sol, la Tierra se mueve mas rapidamente que en los mas alejados)

http://www.astrosurf.com/astronosur/coordenadas2.htm#tver


Ciclos principales

A continuación, presentamos sus duraciones exactas calibradas para el año 1400 DC, elaboradas a partir de las ecuaciones de sus movimientos dadas por Montenbruck (1989).

Día solar (medio): período (medio) de tiempo que tarda la Tierra en girar una vez sobre sí misma con respecto al Sol (= 24 h 00 m 00 s)

Día sidéreo: período de tiempo que tarda la Tierra en girar una vez sobre sí misma con respecto al equinoccio de primavera (= 23 h 56 m 03 s).

Mes dracónico: período de tiempo que tarda la Luna en completar una vuelta a la Tierra con respecto al nodo ascendente de la órbita lunar (= 27.212219 días).

Mes sideral: período de tiempo que tarda la Luna en completar una vuelta a la Tierra con respecto a las estrellas (= 27.321661 días).

Mes sinódico: período de tiempo que tarda la Luna en completar una vuelta a la Tierra con respecto al Sol (= 29.530588 días).

Año eclipse: período de tiempo que tarda el Sol en completar una vuelta sobre la eclíptica con respecto al nodo ascendente de la Luna (= 346.619869 días).

Año tropical: período de tiempo que tarda el Sol en completar una vuelta sobre la eclíptica con respecto al equinoccio de primavera (= 365.242230 días).

Año sideral: período de tiempo que tarda el Sol en completar una vuelta sobre la eclíptica con respecto a las estrellas (= 365.256365 días).

Período de regresión de los nodos lunares: período de tiempo que tarda el nodo ascendente de la órbita lunar en completar una vuelta a la eclíptica con respecto al equinoccio de primavera (= 18.613100 años tropicales).

Año platónico: período de tiempo que tarda el equinoccio de primavera en completar una vuelta sobre la eclíptica con respecto a las estrellas (≅ 26,000 años tropicales).


Clase de calendarios

Calendario solar

Diseñado para mantenerse en sincronía con el año tropical (365.242230 d.). Consta de un año de 365 días al que deben añadirse días intercalares cada pocos años para ajustar su duración media a la del año tropical. Si no se ajustan días intercalares el calendario se dice vago, en cuyo caso las fechas tropicales retroceden por el calendario, aproximadamente 1 día cada 4 años.

Calendario sideral

Diseñado para mantenerse en sincronía con el paso del Sol por las estrellas (año sideral = 365.256365 d.). Consta de un año de 365 días al que deben añadirse días intercalares cada pocos años para ajustar su duración media a la del año sideral. Si no se ajustan días intercalares el calendario se dice vago, en cuyo caso las fechas siderales retroceden por el calendario, aproximadamente un día cada cuatro años.

Calendario lunar sinódico

Diseñado para mantenerse en sincronía con el paso de la Luna por el Sol (mes sinódico).
Consta de un año de 12 meses sinódicos (= 354.367053 d.) que se cuenta normalmente alternando meses de 29 y 30 días, lo que totaliza 354 días. El mes de 29 días se denomina corto y el de 30 días se denomina pleno. Para mantener la sincronía es necesario sustituir un mes corto por un mes pleno cada 3 años aproximadamente.

Calendario lunar sideral

Diseñado para mantenerse en sincronía con el paso de la Luna por las estrellas (mes sideral). Consta normalmente de un año de 12 meses siderales (= 327.859927 días) de 27/28 días cada uno, totalizando unos 328 días.

Calendario lunisolar

Diseñado para mantenerse en sincronía con las fases de la Luna y con el año tropical. Consta normalmente de un año de 12 meses sinódicos al que se añade cada 2 o 3 años un mes sinódico intercalar para ajustar el comienzo del año calendárico al año tropical.

Calendario lunisideral

Diseñado para mantenerse en sincronía con las fases de la Luna y con el año sideral. Consta normalmente de un año de 12 meses sinódicos, al que se añade cada 2 o 3 años un mes sinódico intercalar para ajustar el comienzo del año calendárico al año sideral.



Períodos de conmensuración

Aunque ninguno de los ciclos que tratamos es perfectamente conmensurable con el resto, existen algunos períodos notables que los relacionan con mayor o menor exactitud, y que han sido utilizados en numerosas ocasiones para sentar las bases del calendario. Entre ellos cabe destacar el ciclo de 8 años y el ciclo de 19 años, denominados octaeteride y ciclo de Metón, respectivamente.

Octaeteride

Calendario lunisolar (lunisideral) que, basándose en la equivalencia 8 años tropicales (siderales) ≈ 99 meses sinódicos, intercala 3 meses sinódicos cada 8 años. El error que se comete es relativamente grande, aproximadamente medio mes lunar en 80 años o 10 repeticiones del ciclo. Conocido en Mesopotamia, al menos desde tiempos de Hammurabi, fue ampliamente utilizado en la antigua Grecia hasta ser sustituido por el ciclo de Metón.

Metón

Calendario lunisolar (lunisideral) que, basándose en la equivalencia 19 años tropicales (siderales) ≈ 235 meses sinódicos, intercala 7 meses sinódicos cada 19 años. El error que se comete es muy pequeño, aproximadamente un 1 día cada 190 años o 10 repeticiones del ciclo.
Conocido desde muy antiguo, fue ampliamente utilizado en China, Mesopotamia y Grecia, entre otras culturas de la antigüedad.


Las estaciones

Numerosas culturas han integrado en su calendario una división del año en estaciones formales relacionadas con las estaciones climatológicas. Tanto el número de estaciones como la manera de definirlas varían enormemente de una cultura a otra. Por ejemplo, en el antiguo Egipto se dividió el año en tres estaciones relacionadas con las crecidas del Nilo y sus efectos sobre la vegetación, mientras que nosotros dividimos el año en cuatro estaciones (primavera, verano, otoño e invierno) definidas por los solsticios y los equinoccios astronómicos. En lo que sigue asumiremos que la primavera empieza en el equinoccio de primavera, el verano empieza en el solsticio de verano, el otoño empieza en el equinoccio de otoño y el invierno comienza en el solsticio de invierno.

Tesis doctoral de JOSÉ BARRIOS GARCÍA
Sistemas de numeración y calendarios de las poblaciones bereberes de Gran Canaria y Tenerife en los siglos XIV-XV
Secretariado de Publicaciones Universidad de Laguna, 2004


El periodo orbital de la Luna, medido por las estrellas ("periodo sideral") es de 27. 321662 días. No obstante, el ciclo mensual de la Luna: nueva, cuarto creciente, llena, cuarto menguante y nueva de nuevo es de 29. 530589 días, porque depende de la posición del Sol en el cielo y esa posición cambia apreciablemente en el curso de su órbita. Las diferentes fases de la Lunala Luna en el cielo nocturno nos da una buena idea de donde está el Sol (ej.: la Luna observada por el este antes del amanecer aparece iluminada por debajo). La duración del ciclo de la Luna ("periodo sinódico") fue la causa de la división del tiempo conocido como mes. representan diferentes ángulos de iluminación, y la apariencia de

Muchos calendarios antiguos estuvieron basados en la Luna. El más exitoso de ellos es el calendario "Metónico", en nombre del griego Metón, quien observa que adicionando 7 meses en el transcurso de 19 años, mantiene el calendario bastante exacto de acuerdo con las estaciones. Lo que haría la duración del año medio de (12 + 7/19) meses y con una calculadora se puede encontrar fácilmente su valor:

(12 + 7/19) x 29.530589 = 365.2467 días

muy cercano a su valor real de 365. 2422.

http://www.phy6.org/stargaze/Mcalendr.htm


Como se ha visto las variaciones y la complejidad de la medida del tiempo se debe fundamentalmente al intento de desligarlo del espacio, que es siempre un espacio concreto.


Algunas apreciaciones sobre el simbolismo del paisaje y el tiempo

El tipo de calendario que una sociedad elige está condicionado sin duda por su cosmovisión y de igual manera aquel determina esta.

Así en el calendario lunar simple la serpiente muda la piel por ciclos sucesivos interminables. El calendario solar, sin embargo, implica un retorno cíclico, continuo, y un centro. Unos y otros representan concepciones distintas del tiempo y, por tanto, del mundo. Los momentos rituales se marcaban con relación a las medidas del tiempo elegidas como más importantes, lo cual implica una selección basada en criterios de valoración o principios ideológicos.

Hemos hablado aquí de simbolismo del paisaje en relación con el tiempo, es decir con los movimientos celestes. No todas las cosmologías se fundamentan en esto: los habitantes del bosque o de los valles no pueden medir el movimiento de los astros. Sí los de las llanuras, sí los que en su territorio encuentran toda la variedad de elementos geográficos y pueden ver una amplía franja del cielo nocturno.

La jerarquización del espacio y, a partir de este, de los símbolos se corresponde con los movimientos celestes en relación a la tierra. Se trata de una jerarquización no ideológica, sino basada exclusivamente en lo observado. Así, la luz (lo yang, asociada a lo masculino, patriarcado) está por encima de la oscuridad (lo yin, asociada a lo femenino, matriarcado), ya que una se corresponde con el fuego (el movimiento de elevación) y la otra con el agua (el movimiento de descenso). Sin embargo, son complementarias, de manera que no puede decirse que una es superior a la otra. De esta visión de mundo surge una síntesis o integración, una conciliación de contrarios, que en determinados momentos históricos ha sido la preponderante. Esta es la que nos interesa, pues se halla en la base del Modelo Originario y es la que se corresponde con las observaciones directas de la naturaleza. En el plano social, humano, nos indica que no se trata de imponer el patriarcado ni el matriarcado, sino que la armonía, el equilibrio social sólo es posible por la colaboración a un mismo nivel, a pesar de las diferencias no de grado, es decir, no jerárquicas, entre géneros.

En el paisaje se escribe la historia sagrada de los pueblos, su cosmogonía y su cosmología, su mitología, sus símbolos primordiales, las leyes que han de regular su vida, incluso.

El modelo simbólico que se crea sobre la realidad no es arbitrario en la medida que responde a hechos observables, empíricos. El sistema simbólico resultante no es arbitrario en cuanto es sistema ajustado a la realidad de los fenómenos observados. Resulta arbitrario en la medida en que los símbolos suplantan a la misma realidad de la que nacieron y toman autonomía propia, generando a partir de ellos, por una especie de juego de espejos o ecos de ecos, múltiples sistemas simbólicos que ya nada tienen que ver con la realidad. Se impone regresar al origen, al primer reflejo que generó todos los demás. Ese primer reflejo o arjé guarda una relación analógica con el objeto, si bien no es el objeto. El símbolo no es el hecho, la palabra no es la cosa. A través de la palabra, el símbolo, el concepto, si son originarios, nos acercan a la cosa, nos ponen frente a la cosa, pero sólo cuando hemos visto que no son la cosa podemos ir más allá. Inmersos plenamente en el paisaje real las palabras desaparece ante las cosas, los fenómenos, los seres. Sintonizamos con las energías, los procesos, las formas primordiales.

La relación con el paisaje, medio ambiente de los pueblos originarios, es una relación de igual a igual. El hombre moderno sin embargo usa el paisaje como el que usa un objeto para consumir y tirar. Demuestra con ello su ignorancia. El desprecio que los habitantes de las sociedades opulentas demuestran por su medio natural es prueba de su arrogante ignorancia, la arrogancia del que tiene algo (bienestar, riqueza) que no se merece.

Paisajes rituales

Johanna Broda habla de paisaje cultural, de paisaje ritual según la identidad colectiva, que produce una jerarquización del espacio: “la percepción del espacio natural siempre es una percepción determinada por la cosmovisión”, paisaje humano, artificial, social “que se derivaba fundamentalmente de las fechas agrícolas.”

Pero también a la inversa podríamos decir que la cosmovisión es determinada por el espacio natural, sobre todo y en origen por los movimientos celestes relacionados con el paisaje. El paisaje cultural/ ritual es resultado, en última instancia, de la observación del movimiento celeste con relación a la tierra. El paisaje es un reflejo del cielo. La ordenación cultural/ ritual/ humana es resultado de la acción de los dioses. El paisaje es modelo de la cosmovisión. El tiempo se relaciona con el espacio en virtud de las correspondencias entre el movimiento de los astros con relación a la tierra y los lugares de referencia de ese movimiento en el espacio.

La cosmogonía da cuenta del tiempo –división del huevo cósmico. La cosmología, el orden final, espacial, contiene las huellas de la cosmogonía. El espacio, el paisaje, contiene al tiempo. El simbolismo del paisaje da cuenta de esa relación entre tiempo (cosmogonía) y espacio (cosmología). Con arreglo a esto puede estudiarse el simbolismo de las formas en correspondencia con el simbolismo del paisaje arquetípico.


Tenemos pues un modelo (que describiremos detalladamente en los siguientes temas), que remite a un paisaje considerado sagrado y a un tiempo que describe una historia sagrada arquetípica, a partir del cual se elaborarán los diversos calendarios. Tanto el modelo como el paisaje son usados para la organización del territorio, la ciudad, la vida de los hombres, la ordenación de su mundo simbólico, su cultura, pero también tienen una función curativa y pedagógica, ya que son usados para sus viajes terapéuticos, rituales e iniciáticos.

El modelo utiliza la comprensión intelectual a través de medidas y proporciones numéricas y geométricas, usa los modos del pensamientos, la imaginación activa y la visualización creativa; y, en virtud de las correspondencias que establece con ritmos y sonidos, colores, formas, símbolos, mitos, etc. actúa pedagógica y terapéuticamente por resonancia entre la representación y lo representado.

Los lugares del espacio sagrado o paisaje y los momentos del proceso de la energía son utilizados de manera directa igualmente en virtud de la correspondencia entre el macrocosmos y microcosmos, utilizando las energías específicas de estos lugares y momentos (rituales y fiestas en fechas clave, permanencia en lugares de poder...) para la salud (armonía de la mente y del cuerpo) y en procesos pedagógicos (ceremonias iniciáticas, etc.)


1 comentarios:

puntoalfa dijo...

Hola Luis, soy Natalia... me interesa mucho esto del simbolismo, en estos días te envío unos archivos con data de un trabajo práctico sobre una investigación que intenté hacer acerca de los mismos. Un saludo grande!