Paco Garay ha tenido la iniciativa de mandarme un mapa conceptual sobre la energía. Esta puede ser una manera de iniciar la conversación y una manera de ver si hemos entendido los conceptos expuestos. Una cosa debe quedar clara: hay tantas definiciones como autores y yo no pretendo sentar cátedra ni realizar definiciones definitivas de nada. El significado de las palabras que utilizamos depende de nuestra concepción del mundo, del sistema que nos sirve de referencia. Las palabras se usan para entenderse, las palabras no son las cosas.
Hacerse entender/ entender al otro, a pesar de las palabras utilizadas, es la tarea principal de los seres humanos que realmente desean solucionar problemas y no meramente defender su parcela de “verdad” contra todos y contra todo.
Otra cuestión que quiero dejar clara desde el principio, para que no haya dudas, es que esto no es un curso de filosofía, de antropología, ni de psicología, aquí sólo tratamos del Arkegrama, como síntesis del Modelo Originario de las cosmovisiones antiguas, indígenas y tradicionales. Si tocamos esas materias u otras es en la medida que el Modelo Originario trata de la totalidad, del hombre y del cosmos.
Por otro lado, yo no soy exactamente un especialista y no conozco a fondo nada más que a tres o cuatro escritores y aun así tengo lagunas con respecto a su obra completa (creo que esto se puede hacer extensible a cualquiera que no sea un ratón de biblioteca que viva por y para la letra impresa). Lo importante no es lo que dijeran o no estos o aquellos autores sino lo que estamos diciendo, aquí y ahora, nosotros. Si me apoyo en determinada cita de un determinado autor no quiere decir que esté de acuerdo con toda su obra, sino que eso y solamente eso que cito es lo que yo quería decir y… por eso lo cito.
Todo lo que voy diciendo tiene una relación directa con el objeto de nuestro de curso y sólo así hay que entenderlo. Quiero decir, exactamente, que no pretendo alargarme en discusiones sobre el significado de tal o cual término sino en la medida en que resulte relevante para nuestro estudio.
Si este curso no sirve para abrir un diálogo que tienda a sentar unas bases comunes de entendimiento entre los hombres independientemente de su nacionalidad, religión o cultura no habrá servido para nada o para demasiado poco.
Esta es la carta de nuestro amigo:
Hola Luis
Me parece muy interesante el curso entre otras cosas como actividad de repaso, clarificación y consolidación de conceptos que utilizamos constantemente en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana...... sin tener realmente claro su contenido o significado.
He repasado en el Ferrater Mora, los conceptos de energía y de idea, y me ha llamado la atención la complejidad, multiplicidad y a veces falta de concreción en las definiciones....estamos en contacto con el Misterio.
Te envío un pequeño mapa conceptual que he hecho con los conceptos de energía, arquetipos e ideas.
No se si es correcto el que la energía vital (de acción) origine o si diversifique en las energía físicas. ¿Tal vez habría que crear otro recuadro-categoría independiente para estas?
También he repasado un poco las cuatro funciones psicológicas de Jung (los cuatro elementos). ¿El yo seria un quinto componente-función de la psique, que podríamos comparar con el quinto elemento?
¿Los Arquetipos podrían entenderse como “Formas” que configuran la energía psíquica?.
Coméntame por favor el mapa, si te parece correcto, o si vendría bien alguna modificación.
Un abrazo
Paco
Con respecto a lo que dices sobre la multiplicidad y complejidad de las definiciones de conceptos, efectivamente, amigo Paco… y esto va a más. No sé si, como yo, tenéis la sensación de vivir en una especie de plaza de mercado donde cada uno dice lo que quiere y como quiere sin tener en cuenta a los demás. Pretendemos entendernos en base a las palabras y a los conceptos, pero estos dividen y dividen el campo semántico, los significados, hasta el punto de que ya sólo hablamos de conceptos y palabras, ya no sabemos a qué nos referimos exactamente, cual es su referente en la realidad. Leer los escritos de los especialistas en cualquier rama del saber y veréis que a fuerza de querer precisar el significado de los conceptos utilizados han fragmentado la realidad hasta el punto de volverla identificable. Sin embargo yo pienso que sigue existiendo un lenguaje común a todos los seres humanos, independientemente de su idioma, lengua o cultura. Es un lenguaje menos preciso pero de una intensidad tal que las supuestas precisiones de las ciencias quedan en un segundo plano. El Arkegrama indaga precisamente en esa lengua común.
Indagaremos en los tres sistemas de representaciones: el auditivo, el visual y el kinesiológico (referente al movimiento) en los dos siguientes temas: simbolismo del espacio y de las formas, simbolismo del paisaje y del tiempo.
La cuestión de la energía tal y como yo la planteo es la siguiente:
A mi parecer, según las cosmovisiones originarias sólo hay tres tipos de energía:
1) la energía primordial, originaria (los chinos dirían Tao) que es la totalidad de la energía de la que surgen las otras dos:
2) la energía de acción-creación-percepción, de materialización, manifestación (física, biológica…), relacionada con el elemento fuego, para los chinos la energía yang.
3) la energía del reflejo o imaginación o energía de emanación-generación (psíquica, mental, emocional, afectiva…), relacionada con el elemento agua, para los chinos la energía yin.
Observaréis que relaciono conceptos que, normalmente, no se encuentran asociados como acción-creación-percepción o imaginación-emanación-generación-afecto-emoción. Son conceptos relacionados con una misma energía pero en distintos niveles o planos de la emanación-manifestación. La dificultad se halla en que las cosmovisiones originarias no utilizan conceptos sino símbolos, los cuales son difíciles de traducir a nuestro lenguaje conceptual.
Para entender el Arkegrama tendremos que volver a aprender a pensar con símbolos.
Me baso en la manera que tenían los antiguos de concebir la cosmogonía (origen y creación del mundo) y la cosmología (orden del mundo): las aguas superiores (energía yin relacionada con la luna y la noche) son el origen del mundo, la manifestación se debe a la energía de acción (energía yang relacionada con el sol y el día), las aguas inferiores son reflejo de las superiores pero a un nivel distinto. Tenemos que tener en cuenta, pues, los distintos planos de la emanación-manifestación: la imaginación por ejemplo no se encuentra en el mismo plano que la emoción o los procesos mentales, pero todos son la misma energía (en distintos planos de manifestación). No son lo mismo las aguas superiores que las inferiores y, sin embargo, son esencialmente la misma energía. Es por eso que la representación gráfica del Arkegrama consta de niveles (círculos concéntricos: eje vertical) y sectores (sobre el plano).
Cuando dividimos la psique en consciente, supraconsciente y subconsciente (o infraconsciente), no se hace referencia a que los contenidos psíquicos sean conscientes o inconscientes sino sólo y exclusivamente a una división tripartita vertical de la energía psíquica. Se trata de análoga división que la de Cielo-Tierra-Infierno o gas-sólido-líquido. Para ver claro es preciso saber si miramos en vertical o a nuestro alrededor. La mirada (desde dónde, hacia dónde, cómo) determina lo que percibimos, es decir, el objeto de nuestra percepción.
No es sólo el subconsciente el que es individual y colectivo, toda la conciencia lo es. Hay ideas conscientes colectivas, como por ejemplo la idea de nación. Los arquetipos no se originan en el subconsciente sino que son formas estructurantes de la conciencia distribuidas por toda la conciencia, el que sean inconscientes se debe a que no somos conscientes de ellos. En fin, todo esto puede parecer un galimatías, pero nada importante si al fin se queda en una cuestión de terminología. Lo que importa es comprender que nuestra conciencia posee funciones superiores e inferiores, como nuestro cerebro.
Seguro que conocéis la triple división del cerebro en
1 – El cerebro archipallium o primitivo (reptiliano).
2 – El cerebro paleopallium o intermedio (mamífero antiguo) comprende las estructuras del sistema límbico.
3- El cerebro neopallium o superior o racional (mamífero nuevo) comprende casi la totalidad de los hemisferios (constituido por un tipo de corteza más reciente, llamada neocorteza) y algunos grupos neuronales subcorticales.
una buena descripción la tenéis en
http://www.genaltruista.com/notas/00000133.htm
Preguntas:
¿Los Arquetipos podrían entenderse como “Formas” que configuran la energía psíquica?
No sólo la psíquica, creo yo. Jung los emplea exclusivamente en ese sentido.
Las cuatro funciones psicológicas de Jung (los cuatro elementos). ¿El yo seria un quinto componente-función de la psique, que podríamos comparar con el quinto elemento?
Las cuatro funciones de Jung son:
dos racionales: el pensar, el sentir
y dos irracionales: el percibir, el intuir, que sobre el círculo de los cuatro elementos se representarían:
Yo sitúo los términos, que no sus significados en distinto lugar. A la percepción de Jung prefiero llamarla sensación o percepción sensible, la que proporcionan los sentidos. Cuando digo percepción me refiero a la función del darse cuenta, del ver o comprender, a la atención. Creo que la siguiente clasificación está más de acuerdo con la filosofía perenne. Krishnamurti la expresa con mucha claridad, a mi modo de ver.

Sé que choca la unión de imaginación y sentimiento o emoción o afectos en el mismo cuadrante (Agua, psique), pero creo que no somos conscientes de la relación entre las imágenes y nuestros sentimientos. No hay sentimientos sin imágenes, sin pensamiento. Quizá los sentimientos no sean sino procesos de identificación con nuestros pensamientos. No considero sentimientos al amor, al sufrimiento, ni al miedo.
El yo no tiene nada que ver con las funciones. El yo es un concepto referido a una clasificación distinta. Es una parte o componente de la psique, según Jung, siguiendo a Freud.
En fin, creo que merecía la pena detenerse en estas cuestiones, al fin y al cabo el Arkegrama es también un modelo de la mente humana.


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